La necesidad de un community manager educativo

Un instituto es no es una  empresa, pero sí compone una marca. Una marca ante los alumnos, ante los profesores, las familias y la sociedad en general. Esa marca ha de cuidarse correctamente porque debería transmitir lo que es capaz de hacer y hace, pero muchas veces se queda a medias.

Además de soporte de contenidos prácticos el organizador debe poner en práctica la persuasión, la buena comunicación y la creatividad. Debe cuidar la gestión eficaz y actualizarla, componer contenidos prácticos y atractivos y permitir que toda la comunidad educativa quede ligada a través de un medio adecuado.

La relación con los profesores y alumnos es esencial: la comunicación debe ser regular y efectiva.

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